.-Nadeshico-.
Amanecía finalmente, que noche más larga, no había dormido nada, para colmo hacía mucho calor... Miré a todos lados... él no estaba ahí, cuando al fin me había quedado dormida, sólo fue para soñar con su rostro.
Estábamos en un viejo edificio, él estaba frente a una ventana recibiendo el aire nocturno, su largo cabello ondulado bailaba con el viento, sus ojos rojos centellaban como candelas en la oscuridad, y su rostro hermoso… definitivamente no era como los demonios que estaba acostumbrada a ver. ¿Era esa su verdadera forma? ¿O solo un disfraz para parecer humano?
...No lo sabía…
¿No tenía cuernos como los demás? ¿Dónde estaba su rostro monstruoso? ¿Sus colmillos afilados? ¿Su cola y su piel peluda? ¡Rayos! Estaba pensando demasiado en él…
Por la tarde esperé a mis amigas en mi habitación, y conecté el teléfono, Yoko entró bostezando…
- Hola Nadeshico.
- Hola… vienes temprano.
- Sí, terminé rápido las clases, así que me vine antes… ¿Y Naoko?
- Aun no viene.
Guardé silencio, Yoko llevaba una foto nueva de su novio y la puso en el porta retrato rosado que había traído de su casa.
- Aquí está la agenda para hoy.
Yoko me dio la agenda abierta y revisé, no había nada…
- No puede ser… ni un trabajo.
- Oye Nadeshico, ¿puedo irme temprano hoy? Mis suegros quieren ir a comprar unas cosas conmigo.
Cerré la agenda, llevábamos dos meses sin descanso alguno.
- De acuerdo, tomémonos el día libre.
- ¡Gracias Nadeshico! –diciendo esto tomó sus cosas y salió corriendo-
- Vaya… en realidad llevaba prisa.
En ese momento recibí un mensaje de Naoko… “No podre llegar hoy, lo siento, te cuento luego” Suspiré, sería un día totalmente aburrido, tomé un libro y comencé a leer, “Ángeles y Demonios” de Dan Brown me había atrapado.
Número 31 “-… La ciencia me dice que Dios ha de existir...”
Naoko me había dado el libro esa mañana, siempre intercambiábamos libros, a cambio de ese, yo le había prestado “Crepúsculo” de Stephanie Meyer. Me sumergía entre las líneas de la historia, cuando lo sentí, esa presencia… era él… estaba ahí.
- ¿Ángeles y demonios? –preguntó con una sonrisa un tanto divertida-
- Buenas tardes… -dije seriamente-
- Ese título es muy curioso… ¿de qué trata?
- Si quieres saberlo, tendrás que leerlo.
- ¿Me lo prestarás? –sonrió con malicia-
- No es mío, es de Naoko.
- Mmm…
Me miró pensativo unos segundos, separé mis ojos de las líneas y sin sonreírle…
- No la molestes.
- No planeaba hacerlo.
Se quedó frente a mi curioseando mi habitación, quizá nunca la había inspeccionado antes, se detuvo frente a mi tocador…
- Mmm…
Avanzó hasta el escritorio y se sentó, yo seguí leyendo, por alguna razón, el demonio no me estorbaba tanto como creía al principio…
- Estas solo hoy… ¿Dónde están tus amigas?
- Salieron.
- ¿No te aburres aquí sola?
- Este es mi santuario… afuera solo hay escándalo y molestias.
- ¿Y aquí no?
- No…
Me sorprendí a mí misma, él me miró y comenzó a reírse, se sentó y cruzó sus pies sobre el escritorio. Hacía calor, pero la gabardina de cuero de mi acompañante no parecía molestarlo demasiado.
- ¿Nadeshico?
- ¿Qué quieres? –pregunté sin dejar de leer-
- ¡Buu!
Yo lo miré seriamente, el sonreía en la silla… finalmente cerré el libro un poco molesta.
- ¡Muy bien! –exclamé- ¿Qué es lo que quieres?
- A ti.
Una mueca de cólera se dibujó en mi rostro, era un maldito descarado. No supe que decir y abrí el libro nuevamente.
- ¿No dirás nada? –preguntó-
- No hay nada que decir.
Sonrió, era diabólicamente encantador… “¡Demonio condenado!” pensé sarcásticamente, ¿Cómo puede ser tan seductor? Peor aun… ¿cómo puedo caer tan fácilmente en sus patrañas? Traté de calmarme… “Nadeshico… es un demonio, cualquier cosa que diga serán solo engaños”… Respiré hondo y seguí leyendo…


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