Noir III

martes, 1 de mayo de 2007

 


Afuera se escucha un trueno, parece que pronto seguirá lloviendo, Noir me mira desde la sala, aunque estoy de espaldas siento su fría mirada que cuela mis huesos…

- Te noto… diferente –dice, tocándose la barbilla-
- ¿A sí?

El no contestó, yo sonreí…

- Traes una pulsera nueva, no te la has quitado desde hace días.

Mis mejías se ruborizaron, nunca puedo disimular lo que siento…

- Ah, si… he decidido no quitarmela, alguien especial… la ató a mi mano y quiero que se quede ahí.
- Ya veo…

Su tono de voz pareció cambiar, mi sonrisa parecía mortificarle, además de mis mejías ruborizadas…

- Piensas mucho en el… ¿Tanto lo estimas?
- Creo que sí… yo también até un listón a su mano, y creo que desde entonces tampoco se lo ha quitado… ver que ahora lo llevaba puesto, me llenó el corazón de alegría.
- ¿El sabe lo que sientes?

Guardé silencio, la conversación fue interrumpida por mi padre, que bajó de su habitación para tomar unas pastillas, sin percatarse de la presencia de Noir… yo aún no tenía una respuesta…

- ¿El lo sabe? –repitió entre las sombras-
- No lo sé… lo único que me queda por hacer es mirarlo, y sentarme a su lado con cualquier excusa… aconsejarlo, sobre cosas que me pregunta, escucharlo cantar y regalarle mi voz, aunque no sé de cuenta de mi obsequio. Suspirar mentalmente al verlo, apartar rápidamente la vista cuando mis ojos se estancan por mucho tiempo en los suyos…

De pronto comenzó a llover… suave, despacio… tan sutil como la descripción de mis sentimientos. Noir estaba aún en la sala, a mis espaldas, todavía sentía su mirada…

- Cuando hablás así… -me dijo un tanto triste- siento que te alejas más de mí… de la oscuridad, el amor… es realmente terrible.
- No lo es…
- … Tu dices que le temes al amor…
-Si, por eso guardo silencio, por eso aún no le he dicho nada, por eso…
-¿Por qué temes que te lastime?
-Sus brazos no están vacios… yo no debo interferir… ¿Entiendes?

Noir entonces se levantó del sofá y se acercó a mí…

- Deberías preguntarte si su corazón es el que esta vacío y no sus brazos.

Yo entonces lo miré, pero ya se había ido, tenía razón… parece que comienza a comprender a los humanos… sigue lloviendo…

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