Vida y Muerte

domingo, 19 de agosto de 2007

 


Las dulces campanas abrazan con su eco a la iglesia, la niebla posa sus manos rozando la tierra que se estremece lentamente y el péndulo de tu mirada amenaza con cortar la mía, te acercas entre toda esa oscuridad que te rodea, no puedo moverme, parece que esta noche salpicada de estrellas ha sido la elegida por ti entre tantas para presentarte ante mí… sigues acercándote, con esos ojos dorados, con esa piel de nieve, fría… pálida… tus labios son tan rojos como la sangre… estas frente a mí… aún me miras, fijamente a los ojos, no sé que hacer, no pienso en nada… no puedo hacer nada… ni siquiera un leve movimiento… tu mano acaricia mi rostro… esta tan fría… cierro los ojos y puedo sentir como tus dedos se deslizan por mi piel hasta acariciar mi cuello, entonces te acercas más y me susurras al oído...
- He esperado tanto tiempo este momento… no sabes cuanto he ansiado volver a verte.
Tus brazos rodean mi cintura, y parece que quisieras que fuéramos un solo ser, pues tu abrazo me quita el aire… aunque es una sensación agradable, mis brazos cuelgan sin que pueda darles orden alguna, mis suspiros acarician sin querer tu cuello, y me abrazas cada vez más… tus largos cabellos que alcanzan tus hombros descubiertos, cobijan mis mejías, que por alguna extraña razón se vuelven cada vez más tibias, de pronto, algunas nubes que hasta entonces habían avanzado lentamente hasta esconder las estrellas, dejaron escapar ligeros copos de nieve, la niebla aumentaba cada vez más… entonces escuché tu voz de nuevo...
- Hay tantas cosas que quisiera decirte, y no sé como expresarlas… eres… justo como lo recordaba, tu cabello, tus ojos, tu piel… tus suspiros...
Mis brazos aún colgaban, ¿Qué era lo que sentía? ¿Por qué sentía que yo también había esperado tanto ese momento? ¿Por qué mis manos ahora se dirigían a su cuerpo? Se separó un poco de mí y de nuevo me miró a los ojos...
-¿Shana, me recuerdas? soy yo…
Sus labios escarlata se posaron sobre los míos, y con cada beso, un recuerdo venía a mi mente como un relámpago, es cierto… había estado esperando su venida…
-Linon... -susurré-
Había pasado tanto tiempo desde la última vez que había pronunciado ese nombre…
-Las estrellas me hablaban sobre tu regreso… sabía que vendrías… es solo que tanta espera nublo mi mente… discúlpame...
Sonreíste… y acariciaste mi rostro...
-Tranquila, yo tardé demasiado, pero ahora estamos juntos y eso es lo que importa...
La nieve cesó un momento, habían tantos cadáveres en el suelo… quizás la niebla los había ocultado todo este tiempo, antes de volver a ver a Linon, esa escena me hubiera asustado, más ahora sentía compasión… uno de los cadáveres parecía suplicar… imploraba regresar a la vida, o acabar de una vez con su sufrimiento…
- ¿Qué harás?
Preguntó mi oscuro compañero…
-Deberíamos ayudarlo ¿no crees?
Me separé un poco de su pecho y mire al suplicante, Linon hacía lo mismo, ofrecí entonces mi mano a aquel cuerpo que seguramente desde hace mucho tiempo penaba en ese campo… ese era el motivo de nuestra unión… ayudar a todos esos seres que divagaban entre la vida y la muerte… una eternidad cumpliendo ese papel junto a mi amado… un eternidad para amarnos, una eternidad para recorrer el mundo… cuando finalmente aquel ser en pena tocó mi mano, la vida regresó a su cuerpo, la sangre, la carne… todo… se puso de pie, pagándome con una dulce sonrisa de agradecimiento, mi amado entonces, tocó la mano de otro suplicante, pero al contacto… se volvió ceniza, el traía la muerte… caminamos en el campo, otorgando vida y muerte… eternamente…

1 comentarios:

Miguel Angel Servellón dijo...

Interesante pagina, te felicito, sigue adelante.
Saludos