Abrí los ojos, ese día hacía mucho calor… pero eso no fue lo que me despertó.
Escuchaba una voz, una dulce voz de ángel. Me levanté… ¿De dónde provenía? Miré bajo la puerta… no había sombras de el demonio. Abracé las paredes tratando de descubrir de dónde se escapaba ese hermoso sonido. Después de probar en tres, miré a la pared de mi izquierda, me acerqué lentamente… y escuché.
Escuchaba una voz, una dulce voz de ángel. Me levanté… ¿De dónde provenía? Miré bajo la puerta… no había sombras de el demonio. Abracé las paredes tratando de descubrir de dónde se escapaba ese hermoso sonido. Después de probar en tres, miré a la pared de mi izquierda, me acerqué lentamente… y escuché.
- Es aquí… -musité-
Sonreí sin querer… no sólo era una voz, un dulce piano le acompañaba, suspirando entre las sombras. Su voz se deslizaba acariciando mi corazón… mi solitario corazón.
- ¿Ángel… quién eres?
Las suaves notas continuaban resonando en la habitación del al lado… Sin saber porqué, esa voz me recordó a ti, mi amado… a mi príncipe… ¿Era posible? ¿Eras tú?
Me recosté en la pared y cerré mis ojos intentando imaginarte frente a tu piano de ébano… con ropa blanca, y tus cabellos rizados cayendo deliciosamente sobre tu rostro de serafín…
- “Watashi… watashi no tenshi… shiroi tenshi…”
Sonreí, era la primera vez que escuchaba algo tan dulce desde mi encierro… ¿era un sueño?
- Si es así… quiero dormir para siempre.
Lentamente… esa voz se grabó en mi corazón, como una canción de cuna, arrullándome entre sus notas… quedé completamente dormida.


2 comentarios:
Me gusta mucho tu manera de escribir. Es totalmente absorvente. Sigue así.
...Ayer me recordaron que te extraño...
Publicar un comentario