El día estaba opaco, salimos a la una de la tarde para ir a la comunidad cerca del río El Sapo.
La subida del cerro, nos llevó alrededor de diez minutos, el estrecho sendero nos recibió con una alfombra de lodo, tejas quebradas y mangos podridos, que estaban regados por todo el camino.
El aire nos trajo un olor desagradable que hizo girar nuestras cabezas al lado izquierdo solo para encontrar a un hombre tirado al lado de la vía, el hedor era insoportable, un enjambre de moscas revoloteaba sobre él.
- ¡Está muerto! –exclamó Naty-
- Nombre… a de ser un bolo. –dijo Karla tranquilamente-
- Yo no veo que se mueva… -susurró Katty-
- Hay si ya se movió…-dijo Sayra-
Tras un grito, todas corrimos siguiendo el camino…
- ¡Hey! ¿dónde está Claudia?
- No sé…
- ¡Allá va!
Claudia iba corriendo cuesta abajo, más que asustada por la visión del hombre que ligeramente había despertado de su tranquilo sueño de alcohólico. Precisamente del lado contrario que llevaba de vuelta a “Jardines de la Cima”.
- ¡Claudia! –exclamó Katty- ¡Volvé aquí A-H-O-R-A!
Con gestó un poco airado, la chica señaló el suelo frente a ella, Claudia desde lejos movía la cabeza en señal negativa.
- Hay está Claudia… -resopló Karla con impaciencia- ¡Claudia! ¡No estamos jugando, venite ya!
Diciendo esto, se dio la vuelta y comenzó a caminar, Sayra la siguió en el momento y Naty tras ella, en una pequeña corridita Claudia llegó muy nerviosa hasta donde Katty la esperaba, apenas podía hablar después del susto…
La subida continuó, en unos minutos, llegamos hasta la humilde vivienda de “Don Toño”, quien nos recibió con alegría, junto con sus cinco hijos, que rondaban entre las edades de 2 – 14 años, 5 de ellos corrieron rodeándonos, los demás habían ido a la escuela.
La subida del cerro, nos llevó alrededor de diez minutos, el estrecho sendero nos recibió con una alfombra de lodo, tejas quebradas y mangos podridos, que estaban regados por todo el camino.
El aire nos trajo un olor desagradable que hizo girar nuestras cabezas al lado izquierdo solo para encontrar a un hombre tirado al lado de la vía, el hedor era insoportable, un enjambre de moscas revoloteaba sobre él.
- ¡Está muerto! –exclamó Naty-
- Nombre… a de ser un bolo. –dijo Karla tranquilamente-
- Yo no veo que se mueva… -susurró Katty-
- Hay si ya se movió…-dijo Sayra-
Tras un grito, todas corrimos siguiendo el camino…
- ¡Hey! ¿dónde está Claudia?
- No sé…
- ¡Allá va!
Claudia iba corriendo cuesta abajo, más que asustada por la visión del hombre que ligeramente había despertado de su tranquilo sueño de alcohólico. Precisamente del lado contrario que llevaba de vuelta a “Jardines de la Cima”.
- ¡Claudia! –exclamó Katty- ¡Volvé aquí A-H-O-R-A!
Con gestó un poco airado, la chica señaló el suelo frente a ella, Claudia desde lejos movía la cabeza en señal negativa.
- Hay está Claudia… -resopló Karla con impaciencia- ¡Claudia! ¡No estamos jugando, venite ya!
Diciendo esto, se dio la vuelta y comenzó a caminar, Sayra la siguió en el momento y Naty tras ella, en una pequeña corridita Claudia llegó muy nerviosa hasta donde Katty la esperaba, apenas podía hablar después del susto…
La subida continuó, en unos minutos, llegamos hasta la humilde vivienda de “Don Toño”, quien nos recibió con alegría, junto con sus cinco hijos, que rondaban entre las edades de 2 – 14 años, 5 de ellos corrieron rodeándonos, los demás habían ido a la escuela.
- Buenas Don Toño. –sonrió Karla- ¿Cómo está?
- Buenas… a por aquí, trabajando.
El hombre se limpió el sudor de su frente, mientras se apoyaba en una columna de un tronco de madera. Después de explicarle que veníamos a hacerle un par de preguntas, para un trabajo, contestó todo lo que le preguntamos, con mucha tranquilidad.
Sayra y Katty tomaron con disimulo un par de fotos, después pidieron a Don Toño si los niños se podían tomar unas fotos con nosotros, el hombre asintió una vez, y regresó a su trabajo.
Algunos tímidos, otros con mucha emoción, se dejaron chinear, posaron y se abrazaban para salir en las fotos, con nosotras.
- ¡Allá abajo está el pozo! -dijo Jorgito-
- ¿Pozo… cuál pozo? –preguntó Katy-
- Ah, es que allá abajo está el pozo, y las pilas donde nos bañamos y lavamos la ropa.
- ¡Vamos! –exclamó Jorgito-
- Pero… -dudó Karla un momento- ¿no está muy lejos?
- No… está bien cerquita. –sonrió Luisito-
Ambos nos llevaron por un sendero estrecho que conducía cuesta abajo al lado izquierdo de la casa, tras cruzar una cerca (de alambre de púas) destruida, comenzamos el descenso, el camino estaba muy empinado, teníamos que agarrarnos de los delgados arbustos que se alzaban penosamente desde el suelo lodoso, recibiendo los pocos rayos de sol, de ese día nublado.
Pasaron alrededor de unos 15 minutos cuando vimos nuestro objetivo… unas pequeñas pozas al fondo, donde el cadáver de un antiguo río había dejado un sendero de piedra. Una gran roca de unos tres metros se alzaba al lado derecho, de ella salía un pequeño nacimiento de agua, que dejaba escapar un pequeño chorrito que llenaba la primera pileta, y de esta pasaba a la segunda. Los niños saltaron frente a las piletas y tomaron agua con la ayuda de un guacal azul.
Claudia se lavó las manos en la pileta… que fresca estaba el agua.
- ¡No! –gimió Sayra- ¡Toman agua de ahí!
- No, tomamos agua de la primera pileta, de ahí donde cae el chorrito. –sonrió Jorgito- la segunda la usamos para lavar.
- ¡Vengan! Las vamos a llevar a ver donde trabaja nuestro papá.
Los niños subieron al lado de la roca, por un camino empinado, donde habían unas escaleras rudimentarias, los seguimos con dificultad, subiendo de nuevo, el camino era húmedo, y el calor insoportable. En un minuto nos topamos con otra pileta, era rectangular, tenía una gran capa de hojas secas que flotaban sobre un poco de agua llovida del día anterior.
Seguimos a los niños hasta llegar a un pozo cubierto con una lámina oxidada, Luisito lo abrió… una tela de araña, mostraba un perfecto diseño de pentagramas, cubriendo casi todo el agujero.
- De aquí sacamos agua, cuando hay muy poca en las piletas.
- ¿Qué? –preguntó Naty- y… ¿De aquí la llevan hasta la casa?
- Sí, con guacales. Mi hermana viene a lavar y le ayudamos a subir los guacales con ropa limpia.
- ¿En serio?
La pequeña hermana de Luisito y Jorgito: Anita, tenía 6 años, ella se encargaba de lavar la ropa de sus hermanitos, y también de cocinar.
Seguimos a los niños a nuestro nuevo destino: las plantaciones de su papá. Llegamos hasta un sendero un poco más plano. Había un camino marcado con llantas de automóvil. Al lado derecho un caballo blanco pastaba tranquilamente, sujetado con una cuerda roja para que no escapara.
- ¡Awww, que caballo más bonito! –sonrió Katty- ¿Es de tu papá?
- Sí… pero no se le acerquen mucho, tira patadas. ¡Es bien bravo!
Caminamos al lado izquierdo hasta llegar a las plantaciones de tomate, de ayote y plantas de huerta…
- ¡Miren! –sonrió Jorgito- ¡Esa de ahí, es mi planta de tomate!
- ¿En serio? –preguntó Karla-
- Sí.
- ¿Vienen aquí solos? -preguntó Sayra sorprendida-
- Si, venimos en las tardes, de noche no.
- Si… a de ser peligroso de noche.
- ¡Bueno… ahora vamos a…!
- ¡Jorgito! –interrumpió Karla- tenemos que regresar ya.
- Ah bueno.
Los niños nos guiaron sendero abajo. Claudia parecía respirar con dificultad.
- Niñas, por favor, ¿podemos ir un poco más despacio?
Pero Karla, Sayra y los niños ya habían comenzado a bajar.
- Ve delante de nosotras –sugirió Naty-
Bajamos de nuevo, sujetándonos de las ramas, llegamos de nuevo a las piletas, y comenzamos a subir hasta la casa. El aire nos faltaba, teníamos los jeans lodosos, los planchados estropeados, estábamos sudadas y además sedientas. Al llegar a la casita de Don Toño, tomamos una bocanada de aire fresco, allá arriba se respiraba mejor, una brisa fresca besó nuestros rostros.
Los niños corrieron a la casa para sacarnos unas sillas polvorosas y sucias. Nos sentamos cansadas, pero en ese momento, ligeras gotas de lluvia comenzaron a caer. Teníamos que irnos.
- Niñas, está lloviendo… debemos irnos ya.
- Sí…
Nos despedimos rápidamente, y nos pusimos en camino, las gotas de lluvia comenzaban a volverse continuas. Corrimos cuesta abajo, pasando rápidamente al lado del borracho, que a penas había cambiado de posición.


0 comentarios:
Publicar un comentario