-.Yoko.-
No puede ser, de nuevo tarde, Nadeshico y Naoko deben estar esperándome, pero creo que lo entenderán, vivo algo lejos, debo tomar dos autobuses y además… tengo que peinarme.
Ellas han sido mis amigas desde que las conocí en la universidad, hace unos meses, me agradan porque son sinceras y me encanta su ropa, aunque si usaran más rosado se vieran mejor, pero bueno… ¡Ah! ¡Mi celular!
- Aló?
-¿Yoko?
-Shiro… buenos días.
-Estoy afuera de tu casa, ¿Te llevo?
-Claro.
Corrí afuera con mi cartera, Shiro estaba esperándome en su auto negro, yo prefería las camionetas, pero el insistió en comprar ese carro desde que lo vio…
-Buenos días muñeca.
-Hola.
Shiro me abrazó y me dio un beso, buscó con la vista el anillo de compromiso que me había dado hace una semana.
- ¿Lo llevas puesto? –preguntó- ¿…el anillo?
- Sí –mostré mi mano derecha para que viera el anillo- siempre lo llevo conmigo.
El me sonrió y subí al carro, llegamos a la universidad y encontramos a Naoko y Nadeshico que me esperaban en la cafetería. Ellas iban a ser mis testigos en la boda dentro de dos meses.
- ¡Yoko! –gritó Naoko- Tenemos una proposición para ti.
- ¿Para mi?
- Sí –dijo Nadeshico- queríamos saber si nos podrías ayudar.
- ¿De que se trata?
- Bueno… -continuó Naoko- vamos a poner una agencia de detectives paranormales.
- ¿El que…? ¿Detectives para… normales? –pregunté confusa-
- Sí, para investigar cosas de fantasmas y todo eso –explicó Nadeshico-
- Ah… ya, pero… ¿Cómo voy a ayudarles?
- Para la agencia necesitamos una secretaria. Yoko… tu eres la indicada –exclamó Naoko- ¿Serás nuestra secretaria?
- ¿¡Secretaria!? –pregunté-
Miré a Shiro que guardaba silencio. Yo no sabía absolutamente nada de fantasmas, tampoco de ser secretaria… ¿Tendría que contestar el teléfono y hacer cartas?
- Vamos Yoko… -rogó Nadeshico- te pagaremos cuando nos paguen a nosotras.
- Mmm…
Lo pensé, tenía que comprar muchas cosas para mi nueva casa, quería cortinas rosadas, un plasma, una alfombra, creo que…
- Está bien… les ayudaré…
- ¡Si! –gritó Naoko abrazándome-
Ambas parecían muy felices, así que sonreí, miré a mi prometido que correspondió mi sonrisa.
Esa tarde, fuimos a la casa de Nadeshico, su habitación sería la “oficina”, había un archivero vacío, solo con un folder del mes de marzo, Naoko me explicó todo lo que tenía que hacer y me entregó una agenda nueva para que anotara todos los compromisos por día, en ella iban varias cosas escritas, como los horarios de clase y compromisos inamovibles.
Había un teléfono fijo en el escritorio, sería exclusivamente para nuestra “oficina”. Todo estaba muy serio… traería una foto con mi “gordo”, un peluchito rosado y flores. Las chicas habían hecho tarjetas que pensaban repartir, además, habían puesto un anuncio en una revista de cosas raras… pero pasaron varios días antes de que recibiéramos una llamada.
- Agencia de detectives paranormales Eclipse, buenas tardes.
- ¿Hola…?
Era una mujer, su voz entrecortada hacía difícil entenderle, Nadeshico estaba en el baño y Naoko había ido a comprar una soda…
- ¿Puedo ayudarla? –pregunté-
- Espero que si… -la mujer respiró hondo, y después de unos segundos susurró- mi hijo, está encerrado en el cuarto, no sale y no se que hacer, hay mucho ruido dentro y cuando entro, las cosas vuelan sobre mi cabeza… por favor, ¡ayúdeme!
- Señora, cálmese… ¿Podría darme su dirección?
Anoté la dirección, al colgar, entró Nadeshico…
- Oí el teléfono…
- ¡Si! Una señora llamó…
Naoko entró en ese mismo momento y les conté lo sucedido, muy felices me pidieron la dirección y salieron corriendo.
- Yoko, si suena el teléfono, anota en la agenda para mañana, ahora tenemos trabajo –sonrió Nadeshico-
- ¡Si jefas!
Me quedé sola en la “oficina”, entonces comencé a chatear con mi gordo.


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