CAPITULO II "Agencia de detectives paranormales: Eclipse" -PARTE II-

miércoles, 18 de noviembre de 2009

 


-.Zafiro.-


Vi salir a las chicas corriendo de la casa de Aoi, parecían ansiosas... y las seguí hasta una casa en una colonia de ricos.
- Por Dios... -dijo Naoko- es una casa de ricos.
- ¿su primera misión? -pregunté-
- Después de poner la agencia, sí.
- Podría decirse que es nuestro primer trabajo "pagado" -sonrió Nadeshico-
- ¿Puedo entrar? -pregunté posándome en el hombro de Aoi.
- Claro, pero no le saques los ojos a nadie -bromeó Naoko-

Tocamos el timbre, una voz sonó por una bocina en la pared.

- ¿Quién es?
- Somos Nadeshico Aoi y Naoko Kuro, de la agencia de detectives paranormales Eclipse. -respondió Naoko-
- Pasen...

La puerta se abrió automáticamente y entramos, todo parecía normal allá dentro, pero cielos... ¡Cuánto lujo! habían cinco carros, Porche, Lamborgini, ¡Una hammer! había sido mi sueño desde la secundaria... malditos ricos.

Entramos a la sala, era del porte de mi antigua casa, los muebles parecían ser de seda o yo no sé qué tela, pero era muy delicada y no me atreví a posarme en ella, me quedé en el hombro de Aoi.

Nos llevaron jugos de uva y sándwiches, Aoi tuvo la amabilidad de darme migas en su mano. Minutos después bajó una señora con miles de anillos y joyas ostentosas, parecía una lámpara, brillaba más que bola de discoteca.

- Hola... las estaba esperando. -nos dijo nerviosa-
- Hola señora, somos Nadeshico Aoi y...
- Sí, por favor -interrumpió- mi hijo, ayúdenme por favor.

Nos guió por las escaleras y un amplio corredor, hasta una puerta celeste. Toda la atmósfera había estado normal hasta que llegamos al frente de esa puerta, sentí algo helado que corría por todo mi cuerpo. La señora dudó antes de abrir la puerta, luego nos miró...

- ¿Están listas? -preguntó-
- Claro -respondió Nadeshico con una sonrisa-

A la señora pareció sorprenderle su actitud, pues ambas estaban muy tranquilas, entonces abrió la puerta y entramos, estaba oscuro, las luces estaban apagadas y hacía mucho frio, los espejos estaban quebrados, los juguetes y la ropa estaban regados en el suelo...

- ¿Hola? - preguntó Naoko-
- Kuro... -dijo una voz ronca- ... Aoi...

Las chicas se detuvieron sorprendidas...

- ¿Nos conoces? -preguntó de nuevo Naoko-

La voz ronca carcajeó...

- -Déjate ver -dijo Aoi tranquilamente-

Una silueta se paró frente a la ventana, era un niño de no más de nueve años, seguía riendo con estridencia, Aoi cerró la puerta, la madre del niño esperaba afuera.
Naoko abrió su carterita, llevaba una camándula, una biblia y varias cosas. Aoi simplemente llevaba una cruz de plata y una botellita con agua bendita que había conseguido en la iglesia, la había guardado "por si acaso". El niño sonreía como burlándose de las chicas...

- ¡Ustedes no saben nada! -gruñó-

Naoko sonrió y se puso la camándula, con una risa nerviosa, ambas comenzaron a sudar helado, aunque intentaban disimularlo...

- Dime... -dijo Aoi tranquilamente- ¿Porqué escogiste a este niño?

El poseso siguió riendo y la miró, sus ojos estaban completamente negros, una extensa sonrisa maliciosa se desbordaba en su rostro. Aoi se asustó un poco, pero no retrocedió...

- ¿Cómo te llamas? - prosiguió-

Dio tres pasos lentos y cautelosos, pero no consiguió dar un cuarto paso, porque una fuerza desconocida la lanzó contra la pared.

- ¡Nadeshico! -gritó Naoko preocupada-

Ella corrió a auxiliar a su amiga, me sentía completamente impotente, pues no podía hacer nada para ayudarlas, Aoi se levantó y le lanzó agua bendita repitiendo el padre nuestro. Naoko la acompañó con las mismas oraciones, al contacto con el agua, el poseso se retorcía, gritaba cosas en lenguas extrañas, como si se estuviera quemando, y cayó al suelo.

Aoi preguntó de nuevo...

- Dime, ¿por qué has entrado en este niño?

Pero el poseso no respondió y continuó riendo con estrépito, Aoi no se detuvo…

- ¿Cuántos de ustedes hay dentro?
- ¡Diez!
- ¡Exijo que me contestes la verdad en el nombre de Jesús! –exclamó la chica-
- ¿Creen que podrán expulsarme tan fácilmente? ¡No tienen experiencia, ni protección! –gritó-
En ese momento, lanzó a las dos por los aires, yo lo ataqué con embestidas y picotazos…

- ¡Zafiro no! –exclamó Aoi- recuerda que es un humano realmente.

Yo me detuve, era verdad, aún seguía siendo humano, Naoko se levantó…

- ¡No te tenemos miedo demonio! –exclamó-
- Ni yo a ustedes…

El niño llegó al techo de un salto, y comenzó a gritar cosas en idiomas desconocidas.

- Son lenguas muertas –susurró Naoko-
- Tenemos que encontrar la forma de inmovilizarlo, así se nos hará más fácil… Naoko ve y llama a su madre y dos hombres que nos ayuden. –dijo Aoi-
- ¿Nadeshico… estás segura? –preguntó preocupada-
- Claro… ve.

Naoko lo pensó unos segundos…
- Yo me quedaré con ella… -le dije para tranquilizarla-
- Pero Zafiro…
- ¡Apúrate! –le grité-
-
Naoko salió y el niño saltó de nuevo al suelo…

- Dime tu nombre.
- Kaname… -susurró-
- ¿Qué haces en este niño?

El poseso se acercó… sus ojos brillaban como fuego.

- Vine a verte.

Aoi se paralizó, era la respuesta que menos esperaba, se puso pálida y no pudo decir nada.

- ¡Aoi! –le grité- ¡Por favor! ¡Lucha contra él, no puedes ceder!

Era el primero caso de exorcismo de las chicas, y era verdad, no tenían experiencia y sólo Naoko había presenciado uno, Aoi conocía simplemente la teoría, había conseguido el agua bendita en la iglesia y un par de consejos del sacerdote, pero nada más. Aoi de nuevo consiguió hablar.

- No lograrás confundirme… -diciendo esto, le lanzó agua bendita-

El niño retrocedió…

- Eres muy audaz para venir a enfrentarme sola y sin saber que hacer… pero esa agua bendita no podrá vencerme, soy distinto a cualquier otro demonio sobre el que hayas leído.
- ¿Qué es lo que quieres? –preguntó Aoi, tenía mucho miedo, eso lo sabía, pero intentó no demostrarlo-
- Estaba aburrido y decidí divertirme un poco, este niño estaba jugando “guija” y yo andaba cerca, aproveché la oportunidad y entré en su cuerpo.

Aoi llegó hasta la pared y chocó contra ella, el niño se acercaba lentamente, su voz iba cambiando drásticamente, después de ser ronca y de ultratumba, se volvió como la de un hombre joven, llena de vigor y mucha malicia, sin embargo, tenía un timbre dulce y seductor… ¡No me agradaba! Algo me decía que de pronto se había interesado en Aoi, y eso no estaba nada bien.

- Varios habían venido antes que tú y tu amiga, dos padres, un hindú, un budista… me divirtieron mucho, no sé porque noto algo especial en ti, si vienes a lo mismo… Aoi… Nadeshico Aoi.
El niño quedó a unos cinco pasos de ella, y levantó su mano hacia su rostro, confundida la chica lo miraba, de pronto… el niño calló de espaldas, Aoi sorprendida no se movió, sólo se quedó viendo al frente llena de miedo, mientras un temblor se apoderaba de sus piernas, y sus manos apretaban la puerta, sus ojos abiertos, parecían vidriosos… ¿Acaso iba a llorar?

- ¿Aoi me escuchas? ¿Aoi? –pregunté-

Naoko entró en ese momento, Aoi retrocedió para que nuestra amiga pudiera entrar…

- ¡Nadeshico! Traje a los dos hombres y a la madre… ¿Nadeshico?

De pronto, la atmósfera fría desapareció y la oscuridad cedió.

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