-.Nadeshico.-
El escenario tras la puerta me dejó boquiabierta, caminé dudándolo. Esa alfombra negra, las paredes blancas, el olor a incienso… avancé y vi aquel sillón negro que me era tan familiar.
Las pinturas, las candelas, todo donde había estado hace tanto tiempo, parecía que no se había movido nada desde mi partida.
Miré con un poco de miedo hasta la esquina junto a la ventana, donde solía estar aquel piano negro, que reflejaba como espejo la escena a su alrededor.
Antes que pudiera verlo, lo escuché… dulce, hermoso, cerré los ojos unos segundos y sonreí, al abrirlos, pude verla… era justo como la recordaba, sentada frente a aquella maravilla de ébano, estaba ella.
- ¿Tori? –pregunté-
Tori llevaba su largo cabello rubio recogido a los lados, sus ojos violetas me miraron amablemente, y sus labios carmesí me sonrieron…
- Nadeshico, ha pasado tanto tiempo.
Reprimí mis lágrimas y avancé hasta ella, despacio… ¿Por qué había aparecido hasta hoy? ¿Por qué no había venido antes? De pronto, alguien me tomó del brazo, molesta miré quien me detenía, la sorpresa me dejó pálida…
- Kaname
- No vayas –me dijo seriamente- no es quién crees.
- ¿De qué hablas? ¡Déjame en paz!
Traté de liberarme, pero el demonio era demasiado fuerte, Tori dejó de sonreír y comenzó a desaparecer…
- ¡No! –Grité desesperada- ¡Tori, no te vayas!
De pronto, todo se desvaneció, Kaname me soltó y caí en el suelo de madera, todo había desaparecido, la habitación estaba vacía… regresé a la realidad de golpe, cuando vi que Naoko se dirigía corriendo a la terraza, la balaustrada estaba estropeada… ¡ella caería!
Me levanté asustada, Zafiro trataba de detenerla, pero parecía que no lo escuchaba…
- ¡Naoko! –grité-
Tampoco parecía escucharme, corrí hasta ella y la tomé del brazo justo antes que se lanzara, ambas caímos de espaldas en el suelo, ella me miró confundida…
- ¿Nadeshico? –preguntó-
- ¿Estás bien?
- Sí… ¿y Hagi?
La miré sin comprender… ¿Hagi? Entonces lo asocié todo. Había sido una ilusión, había visto a Tori en esa dirección también. ¿Acaso todos se mataban al caer de la terraza? Me levanté y miré abajo. No podía ver por los árboles y el pasto que estaba muy alto. Mientras bajábamos por las escaleras, le conté a mi amiga lo ocurrido.
- ¿Era una ilusión? –preguntó-
- Sí… algo o alguien la usa para confundir a las víctimas, sea lo que sea, quería que cayeran.
Salimos de la casa, nos sorprendimos al ver que afuera ya era de noche, miré mi celular.
- Las seis de la tarde… el vigilante ya se fue. ¡Qué puntual!
Corrimos hasta el lado de la terraza, y descubrimos un gran invernadero, tenía los vidrios rotos y estaba lleno de hierba. Lo abrí y entramos, Zafiro volaba sobre nuestras cabezas para ver mejor. Avanzamos con cautela, no sentíamos presencia alguna, pero había un aire frio que me hacía sentir intranquila, los cadáveres de las plantas se habían podrido hace mucho tiempo.
La tierra húmeda era el hogar de lombrices y de arañas que salían ocasionalmente de sus escondites. Llegamos al lugar donde el techo de cristal estaba quebrado, observé primero los trozos de vidrio en el suelo, parecía que habían estado ahí por mucho tiempo, lodosos y semienterrados.
Tomé uno de entre el lodo y lo observé, ningún rastro de sangre, no una huella digital que pudiera reconocerse a simple vista.
De pronto, en el reflejo pude ver al demonio sonriendo a mis espaldas, solté el pedazo de vidrio y lo dejé caer en la tierra, sin embargo, al soltarlo… me corté la palma de la mano, era más afilado de lo que creía.
Solté un suave quejido, Naoko y Zafiro se volvieron hacia mí.
- Nadeshico… ¿estás bien? –Preguntó mi amiga-
- Sí… no es nada, tranquilos.
La sangre se deslizó por mi mano hasta besar el suelo.


0 comentarios:
Publicar un comentario